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Técnica de Inducción Miofascial

17 octubre 2016,   Por ,   0 comentarios

Inducción Miofascial

La inducción miofascial o liberación miofascial es una terapia dirigida a las fascias del cuerpo e inderectamente al resto del aparato locomotor y también al resto de estructuras y vísceras.

Andrzej Pilat, creador de la técnica

Y qué es la fascia?

La fascia es un tejido conectivo, con gran contenido en colágeno, que envuelve todas las estructuras del cuerpo: músculos, huesos, articulaciones, vísceras, estructuras nerviosas y vasculares, protegiéndolas y manteniéndolas en una posición determinada, dándole al cuerpo la forma que tiene: la forma no la determina la estructura ósea, como se pensaba antes, si no la fascia, ya que el cuerpo se basa en el principio estructural de tensegridad: característica que exhiben determinadas estructuras, cuya estabilidad depende del equilibrio entre fuerzas de tracción y compresión. Para explicarlo, mejor una imagen que mil palabras:

 

Como veis los “palos” no se tocan entre sí, y no flotan ni vuelan, mantienen sus posiciones debido a la tensión de las gomas que los unen. esto es TENSEGRIDAD. Si tiramos de un extremo de la figura, esta se deformará de modo que todas las gomas y los palos se acomodarán a las nuevas tensiones.

 

 

Observad como se mantine esta estructura por el aire sin que sus partes sólides contacten entre sí.

     En comparación a estas estructuras, en el cuerpo humano los “palos” serían los huesos, y las gomas serían las fascias, ligamentos, tendones, cápsulas, etc.

Pero no solo a este nivel observamos estructura de tensegridad, desde la célula ya se establece este sistema:

Observese la red entamada que mantiene la estructura celular

Células

Imagen a microscopio de la estructura de la célula

     Se podría comparar la estructura del sistema fascial con la de una naranja, donde la pulpa rellena los compartimentos formados por la estructura de la corteza de la fruta.

La naranja no tiene huesos, sin embargo su estructura es sólida. La corteza y la estructura de los compartimentos que envuelven la pulpa podría compararse con la estructura fascial en el cuerpo.

     Al sacar la pulpa, observamos que la forma de la fruta se mantiene intacta, conservando la forma original de la naranja.

Aqui vemos una naranja deshidratada, es decir: sin pulpa, y sin embargo su estructura se mantiene: sigue teniendo forma de naranja.

     La fascia presenta el aspecto de una “telilla” que envuelve, a modo de abrigo, pero su importancia va más allá de lo que su apariencia pueda mostrar, ya que: es soporte, protección, integridad, sostén, amortigua, es zona de fijación de otros elementos, nutre a los tejidos, es responsable de la coordinación hemodinámica junto con el sistema linfático y vascular, y da equilibrio al organismo cohesionando todas la estructuras, y al mismo tiempo que las separa en compartimentos las une entre sí formando una red por todo el cuerpo en solución de continuidad, de ahí que una lesión en una parte de la fascia puede causar alteraciones en otras zonas distantes a través de las compensaciones que hace el cuerpo para recuperar su equilibrio y mantener sus principios de economía y no dolor.

La telilla de las imagenes de arriba es fascia, y el tejido blanco de las imagenes inferiores también lo es. Observad en los cortes como envuelven los paquetes musculares (incluso sus fibras), y hasta el hueso

     Realiza también otras funciones complementarias como son la ayuda en los procesos bioquímicos a través de las actividades del líquido intersticial, regulación de la homeostasis, la ayuda en la preservación de la temperatura corporal, y en el saneamiento de las heridas (produciendo colágeno).

Fascia cubriendo un músculo

     El colágeno (proteína que forma fibras flexibles pero resistentes), del cual se forma casi al completo la fascia, puede sufrir acortamiento cuando determinadas fuerzas actúan sobre él. La acción de estos “traumatismos” (golpes, intervenciones quirúrgicas, vicios posturales, o alteraciones emocionales) producen que la fascia pierda la elasticidad que le otorgaba el colágeno, apareciendo restricciones en la movilidad de las fascias que desembocan en alteración de la función y aparición de dolor.

Cómo duele la fascia?

La disfunción miofascial tiene unas características determinadas: suele ser un dolor sordo y difícil de ubicar y describir y que con frecuencia es más intenso por la mañana, apareciendo con una cierta rigidez al despertar que va mejorando durante el día; se acompaña de dificultad para conciliar el sueño y para mantenerlo, fatiga e incluso con tendencias atópicas.

     Recordad la ininterrupción del sistema fascial, por lo que el problema no tiene por qué estar en la zona en la que notáis el dolor: imaginaos que tenéis puesto un jersey y os hago un nudo en él a nivel del hombro; notareis que la manga se ha acortado, referiréis incomodidad en el antebrazo y cuando levantáis el brazo que os tira. En este caso la solución sería deshacer el nudo del hombro, no tirar de la manga hacia abajo. Ésta es una forma fácil de entender el sistema fascial: es como si lleváramos puesto un traje de neopreno, pegadito al cuerpo y que abarca desde la cabeza a los pies, y cualquier nudo o arruga en el traje en cualquier zona nos puede generar incomodidad en otra zona distinta.

Cómo se trata la fascia?

Las técnicas miofasciales buscan liberar las restricciones que no dejan al colagéno presentar su verdadera estructura. Éste es capaz de volver a su forma líquida y maleable original mediante fuerzas externas, en concreto mediante fuerzas mantenidas de compresión y/o tracción.

Técnica de “J”. Técnica Superficial

     Existen técnicas superficiales y técnicas profundas. El paciente lo percibirá como una presión suave de las manos del fisioterapeuta (esto se debe que situamos el contacto para realizar la técnica sobre las fascias más superficiales, situadas a nivel subdérmico) y que se mantiene fija durante un determinado tiempo, imprescindible para inducir esos cambios en el colágeno. Este contacto firme del terapeuta va a generar una respuesta fascial, que el terapeuta va a “seguir” a fin de mantener el contacto con la estructura, y puede estar acompañada de ligeros movimientos, sensaciones de hormigueo, aumento de la respiración, aumento de la frecuencia cardiaca, … No es raro que algunos pacientes más “sensibles” a este tipo de técnicas refieran “sensaciones anímicas” tales como alivio, nerviosismo, miedo, llanto, risa, paz, o recuerdos, por ejemplo, ya que el sistema límbico (que gestiona las respuestas fisiológicas ante estímulos sensoriales) también puede llegar a ser estimulado durante la técnica, ya que reacciona muy velozmente (y sin mediar estructuras cerebrales superiores) con el sistema endócrino y el sistema nervioso autónomo (o vegetativo).

Técnica de Manos Cruzadas. Técnica Profunda

     La terapia miofascial permite realizar un tratamiento de manera global, en toda la estructura y no solo en la zona dolorosa del paciente, de modo que no “parcheamos” los dolores si no que intentamos erradicar su origen.

Que estemos a tus pies está en tus manos


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