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¿Qué es la ATM?

Cuando hablamos de ATM no estamos refiriendo a la Articulación TemporoMandibular, la articulación que hace posible abrir y cerrar la boca, dónde la mandíbula se articula con el hueso temporal del cráneo, delante del oído y en cada lado de la cabeza. Es una de las articulaciones más usadas en el cuerpo ya que la utilizamos para masticar, hablar, tragar, bostezar, etc. Cuando las ATM funcionan correctamente, podemos abrir y cerrar la boca sin dolor, ni molestias, ni ruido/chasquido.

¿Qué es el Síndrome de Disfunción CraneoMandibular -DCM-?

     Es como se denomina a la función dolorosa o defectuosa de la ATM y, ciertamente, lo sufre bastante gente (algunos sin saberlo): se estima que en torno al 80% de la población tiene disfunciones en su ATM en mayor o menor medida y por uno u otro motivo. Muchos de ellos, bien por tener sintomatología leve, bien por no estar correctamente diagnosticados ya que la sintomatología es variada, desconocen el origen de su patología y no acuden a su dentista por dicho motivo.

¿Cuál es su causa?

–  Alteraciones de la oclusión dental: Bien sea congénita (paladar hendido, diferencia de tamaño entre las mandíbulas o entre mandíbula y diente, dientes extra, etc.) o adquirida (chuparse el dedo, coronas o prótesis mal ajustadas, mala alineación postfracturas, tumores, etc.).

El cuerpo, por naturaleza tiende a la oculsion dental, esto es: al cierre completo de la boca de modo que los dientes superiores e inferiores “encajen” correctamente; esto se hace de manera automática y es algo prioritario para el organismo, por lo que el mínimo movimiento (de rotación, inclinación, …) que deban hacer nuestras ATM para ello es programado en la musculatura y repetido en cada apertura-cierre de la boca. En algunas ocasiones, para realizar esta oclusión dental el cuerpo debe “sacrificar” el correcto deslizamiento de las superficies articulares o su correcta congruencia, con lo que aparecen las alteraciones en dicha articulación.

     Seguramente muchos de vosotros os habreis dado cuenta al acudir al dentista, que tras un tiempo con la boca abierta para recibir el tratamiento, al volver a cerrarla notais como que los dientes “no encajan”, esto es porque se ha “desprogramado” ese moviemiento aprendido que comentábamos para realizar la oclusión dental. Al poco rato, tras hablar y abrir y cerrar la boca algunas veces ya notais que encajan de nuevo: los musculos mandibulares se han vuelto a “programar”. Esto ya nos está indicando que vuestra articulación se está adaptando al cierre oclusal, y por tanto adoptando movimientos y posiciones no fisiológicos, por lo que estará comprometida.
En ocasiones, la estructura de los componentes impide esa correcta oclusión, pudiendo diferenciarse 3 tipos:
  • Tipo 1: es la más común. La mordida (la forma en que ajustan dientes inferiores y superiores) es normal, pero los dientes superiores se superponen ligeramente sobre los dientes inferiores.
  • Tipo 2: llamada retrognatismo o sobremordida, se presenta cuando el maxilar y los dientes superiores se superponen de manera considerable al maxilar y dientes inferiores (imagen C)
  • Tipo 3: llamada prognatismo o submordida, se presenta cuando la mandíbula inferior sobresale o se proyecta hacia adelante, lo que hace que el maxilar y los dientes inferiores se superpongan al maxilar y dientes superiores (imagen D)
Traumatismos craneo-faciales: que van a alterar la estructura y/o la función de la ATM.
Alteraciones psicológicas: (ansiedad, estres o depresión) que cursan con bruxismo: rechinamiento o apretamiento de los dientes. Causa desgaste dental y DCM. Fijate en si cuando te levantas sientes la mandibula entumecida, o si tu pareja te indica que haces ruido de dientes al dormir, o si cuando vas anandano por la calle llevas los dientes en contacto o no (no deberian estarlo, si lo están es que tu tono muscular está elevado y por tanto bruxas).
Enfermedades generalizadas como la artritis reumatoide o la fibromialgia.

Alteraciones posturales de la espalda y la cabeza. Un ejemplo claro de esto sería la típica postura enconorvada que adoptamos al estar sentados frente al ordenador; el pecho baja, los hombros se rotan hacia delante, y la cabeza se adelanta; la cabeza al adelantarse se inclina ligeramente hacia atrás (para poder seguir manteniendo la vista al frente) y esto hace que la carilla articular del temporal esté mas elevada e inclinada, por lo que la carilla articular de la mandibula debrá “ir en su busca”, lo cual altera la oclusión dental: las compensaciones automáticas que haremos para mantener la correcta oclusión repercutirán en la articulación  de la mandibula, en la articulación del craneo con la columna, y las articulaciones vertebrales, pudiendo provocar dolor mandibular, dolor dental (algunos musculos craneales dan dolor referido en piezas dentales), dolor de cabeza, contracturas cervicales, etc.

Mapa del dolor referido del músculo masetero; como se observa, una de sus zonas de dolor es en las muelas
Mapa del dolor referido del músculo temporal; como se observa, puede provocar dolor en molares superiores, incisivos y caninos

     Dado el origen múltiple que puede tener una DCM asi como de sus tambien múltiples consecuencias, el tratamiento debe ser variado y multidisciplinar, pudiéndose aplicar distintas técnicas como: ortopedia dento-maxilar mediante el uso de férulas interdentales, rehabilitación fisioterápica, infiltraciones, farmacoterapia e incluso en algunos casos, tratamientos quirúrgicos.

Signos y síntomas de la DCM:

– Alteraciones dentarias:

  • Desgastes de las superficies de los dientes.
  • Indentaciones en los bordes laterales de la lengua (se ven los dientes marcados en la lengua).
  • Línea blanca en la mucosa yugal (cara interna de la mejilla).

– Palpación dolorosa:

  • En la musculatura de la cara, cuello y espalda.
  • En la ATM, ya sea en reposo o en movimiento.

– Signos de disfunción biomecánica, con dificultad en la apertura y cierre de la boca:

  • Limitación de la apertura.
  • Desviación al abrir hacia un lado u otro.
  • Ruidos o crujidos articulares a la palpación de la ATM al abrir o cerrar la boca.

– Signos y síntomas de ansiedad, depresión, sobrecarga por estrés, cuando van unidos a los síntomas dentarios o articulares descritos anteriormente.

– Signos de hiperelasticidad de los tejidos periarticulares de varias articulaciones del cuerpo.

– Dolores de cabeza de tipo opresivo en la zona frontal, temporal o parietal de la cabeza (cefaleas tensionales relacionadas con el apretamiento de los dientes).

– Dolores de cuello, espalda y hombros, asociado a alteraciones de la postural corporal.

– Dolor de oídos, por otalgia refleja debida a una compresión de la ATM a consecuencia de una sobrecarga funcional mantenida por apretamiento dentario. Pueden coexistir síntomas de sensación vertiginosa, hipoacusia y tinnitus, sobretodo cuando la exploración otorrinolaringológica previa ha sido negativa.
– Hormigueo o dolor mandibular matutino debido la presencia de apretamiento y/o rechinamiento nocturno de los dientes (bruxismo).

Si refieres uno o varios de estos síntomas acude al especialista a fin de realizar un correcto diagnóstico: acude al dentista. Una vez explorado te propondrá la mejor solución: tratamiento dental, órtesis, fisioterapia, cirugía, … o la suma de varias.

Autocuidados de la ATM:

Reposo de la musculatura masticatoria y de la ATM para ayudar a la recuperación y regeneración de los tejidos.
 
– Una dieta blanda disminuye el esfuerzo que deben hacer la articulación y la musculatura, permitiendo una pronta recuperación.
–  No masticar chicle, turrones duros, etc, ya que irrita la articulación y fatiga los músculos.
– Disminuya su bruxismo, evitando el cierre y contacto forzado de los dientes maxilares contra los mandibulares, ya que esto desgasta los dientes y comprime la articulación (control consciente del apretamiento dentario).
– Relaje los músculos de la boca y la cara, procurando no contraer permanentemente los labios, el mentón o las mejillas, ya que esta actividad sobrecarga los músculos y comprime la articulación (control consciente de la contracción muscular).

– Controle los grandes y continuos bostezos, ya que con ello protegerá los ligamentos articulares y evitará una posible luxación de la mandíbula que le impediría cerrar la boca. Coloca el puño bajo la mandibula o contacta la lengua con el paladar al bostezar para evitar la apertura excesiva.

  •  Limite aperturas excesivas de la boca durante la masticación, evitando los grandes mordiscos de manzanas, melocotones, peras o bocadillos gruesos. Se deben cortar en trocitos pequeños e introducirlos en la boca.

 Adopte siempre una postura corporal adecuada

  • Al sentarte, la espalda debe estar completamente apoyada en el respaldo de la silla, evitando las posiciones avanzadas de la cabeza.
  • Procurar caminar bien erguido y sin la barbilla adelantada.
  • No sujete el teléfono con el mentón, y limite el uso de instrumentos que fuercen la postura cráneo-cervical.
  • Duerma boca arriba o de lado con una almohada adecuada que soporte bien el cuello y los hombros, evitando dormir boca abajo.
  • Haga gimnasia, al menos 3 veces por semana, procurando estar en buena forma física.
  • No se muerda las uñas, labios, mejillas, ni otros objetos como lápices o bolígrafos.
  • Evite los malos hábitos de la lengua (morderla, interponerla entre los labios , etc.)

Controle o evite el estrés

-Limitar el consumo de estimulantes como el café, té, refrescos de cola y chocolate.
–  Disminuir el consumo de tabaco.
–  Procure dormir 6-8 horas diarias, respetando un horario fijo y con unas condiciones ambientales adecuadas (evite aparatos eléctricos o luminosos en la mesita de noche, tenga una temperatura ambiente templada de 20-22 ºC).
–  Evite situaciones estresantes y en caso de no poder eludirlas intente minimízalas o transfórmelas.
– Procurare ser feliz en su tiempo libre, dedicándose a sus aficiones o procurando ayudar a los demás.

Remedios caseros

– La aplicación local de calor húmedo durante 15-30 minutos, favorece la relajación muscular.
–  Un baño de agua caliente antes de ir a dormir ayuda a relajar toda la musculatura corporal y facilita el sueño.
–  Si el dolor no se calma con calor húmedo se puede alternar con hielo (1 minuto de calor y 1 minuto de hielo, así sucesivamente 6 veces cada uno; descansar media hora y si es necesario repetir).

Férula

– Póngase la férula tal como le ha indicado su dentista en clínica. Normalmente debe colocarse durante la noche, mientras dormimos, pero en ocasiones debe llevarse durante el máximo de horas posibles. La férula relaja la musculatura y descomprime los tejidos articulares.

Fisioterapia

– Los masajes sobre la musculatura facial y cervical son beneficiosos y relajan la musculatura.
– La electroterapia (corrientes, láser, ultrasonidos) relaja los tejidos blandos de la articulación, favoreciendo una correcta dinámica mandibular.
– Inducción miofascial.

– Ejercicios específicos de relajación de la musculatura que su terapeuta le indicará para que los realice en su domicilio.
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